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Nuestros genes entienden el lenguaje humano y se adaptan fielmente a lo que pensamos, antes de que hablemos.

No son las emociones las que condicionan nuestra vida sino el pensamiento que las provoca.

La neurobiología confirma lo que muchas terapias conocen: el cerebro reacciona a nuestros pensamientos. Para ayudarnos se pone en modo estrés cuando nuestro pensar se orienta hacia el pasado, el miedo, el rencor o la inseguridad, mientras que se relaja y ayuda a la fluidez de todo nuestro organismo cuando confiamos o conectamos nuestro pensar con el presente.

La salud y el éxito en la vida surgen del estar presente. Controlar el dialogo interno incesante es una primera consecuencia de estas observaciones.

Observaremos cómo sustituir los pensamientos parásitos continuos cuales por pensamientos y frases surgidos del yo cuántico, que nos sintonizan con el presente; frases que, simultáneamente, nos centran y conectan con el éxito y con otra dimensión.

Extenderemos este lenguaje a la fenomenología de las constelaciones. Veremos cómo practicar las frases sanadoras para llegar a su máxima eficacia, resonando con otra persona y su sistema, rindiéndonos a su destino con amor incondicional.

Llamo “Yo cuántico” a una faceta del Estado Adulto. El adulto por definición vive el presente, acepta e integra el pasado como fue. No decide, fluye con la vida, actuando.

Es responsable de sus pensamientos y, por tanto, de su futuro.

El “Yo cuántico“es esta parte del adulto que observa todo con respeto y gratitud, integrando todo, el pasado, el presente y el futuro. Lo unifica todo. Es una fuerza de asentimiento y unión, que transforma lo dual en no dual. Y al hacerlo provoca un salto evolutivo o cuántico, un salto a una nueva posibilidad, a veces la apertura a otra dimensión.

Pasar de lo dual al uno crea una nueva energía, algo nuevo surge, la vida se transforma.

Es una fuerza espiritual (el Estado Adulto es espiritual, es decir que nos conecta con el Amor a todo, hace vivir en nosotros algo mayor, algo de otra dimensión).Está en concordanciacon todo, es reconciliación, y por lo tanto es una fuerza sanadora.